Aguas del Norte llegó a la audiencia pública del viernes con un mensaje clarísimo: “Con lo que cobramos no nos alcanza ni para los bidones del dispenser”. La empresa explicó que la tarifa actual apenas cubre una parte de los costos operativos —golpeados por la inflación— y que vienen sobreviviendo gracias a la billetera del Tesoro provincial, que actúa como ese amigo que siempre te presta plata “por última vez”.
En el encuentro —convocado por el Ente Regulador (Enresp)— se repasó de todo: tarifas, subsidios, el plan de contingencia para el verano, el plan de obras (PEM) y hasta la periodicidad de las audiencias públicas, que ahora aspira a ser de dos veces al año, como si fuera una misa cívica del “control ciudadano”.
La empresa recordó que la última revisión integral fue en 2021 y que ya tocaba actualizar números. ¿El pedido? Un aumento del 70,5%, porque, según dijeron, es lo necesario para mantener funcionando el sistema, atender 92 localidades y financiar las obras del Plan de Expansión. Eso sí: todo dentro del marco regulatorio que impide un “tarifazo”, o sea, un tarifazo pero con límite legal.
Mientras tanto, el Enresp ahora tiene hasta 30 días para analizar todo lo presentado y decidir si aprueba, ajusta o manda a marzo la propuesta. En otras palabras: el clásico “lo estamos evaluando”, versión institucional.
