El Consejo del Salario se juntó otra vez a discutir el salario mínimo (hoy $322.000) y, para sorpresa de nadie, terminó sin acuerdo. Traducción: el Gobierno definirá el aumento por decreto “en los próximos días”, probablemente con la misma emoción que actualizar el antivirus.
La CGT pidió subirlo a $512.000 en noviembre, con escala hasta $553.000 en abril 2026. Las CTA, fieles a los números que asustan, recordaron que el mínimo debería ser $736.000 para simplemente no considerarse ficción económica.
Del otro lado, las cámaras empresarias propusieron un combo ahorro deluxe: $27.000 de aumento en 6 meses, lo justo para no cubrir ni el pan del sánguche del almuerzo.
El Gobierno avisó que lo fijará por decreto y, como en los últimos dos años, el monto seguramente replicará la oferta empresarial, porque si hay algo que nunca cambia en Argentina, es el salario mínimo… a la baja.
Hugo “Cachorro” Godoy lo resumió perfecto: “vergüenza”, “despotismo habitual” y “esta vergüenza sigue hundiendo el SMVM”. Mientras tanto, afuera hubo marcha y reclamos por salario digno, comida, bono y paz mundial.
Pero bueno, no hubo acuerdo. Igual que siempre.
