El estreno del documental The Age of Disclosure volvió a encender en Estados Unidos ese debate eterno sobre los UAP —o como les decíamos antes de que se pusieran fashion: OVNIS— y, de yapa, disparó la sospecha de que el Gobierno yanqui viene escondiendo cosas desde que la abuela de Biden iba a la primaria. La película mete voces de ex Defensa, ex Inteligencia y, por supuesto, vuelve a poner a Donald Trump en el centro del show, porque al parecer no existe fenómeno cósmico que no termine orbitándolo.
Según lo que contó la prensa norteamericana, el documental mezcló especulación, conspiranoia fina y un toque de “capaz que sí, capaz que no”, lo suficiente como para reavivar el folclore de que el Estado estadounidense viene guardando extraterrestres en un tupper desde hace décadas. Spoiler: nadie se sorprende.
El director, Dan Farah, asegura que varios participantes —todos con currículums llenos de palabras como “clasificado”, “secreto” y “si te cuento te tengo que matar”— dicen que Trump habría recibido “información básica” sobre la existencia de vida no humana. O sea: que el tipo manejaba datos que podrían reescribir la historia de la humanidad. Y aun así, su mayor preocupación seguía siendo Twitter.
El documental también se divierte con la contradicción que es Trump en sí mismo: en 2020 firmó una orden para que Inteligencia desclasifique informes UAP, gesto muy “héroe de la transparencia”; pero después, en el podcast de Joe Rogan, se hizo el escéptico y dijo que nunca creyó mucho en el tema. El típico Trump: si tiene info bomba la suelta, pero solo cuando le sirve para ganar puntos en alguna encuesta.
Lo cierto es que el estreno llegó en un momento donde los UAP están de moda: informes oficiales, audiencias, congresistas mirando al cielo por si ven algo y toda la maquinaria cultural prendida fuego. Y como buen tema mezcla política, seguridad nacional, extraterrestres, Trump, y la posibilidad de que los yanquis hayan tenido aliens guardados a la par del archivo de Kennedy.
