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Lo ganábamos, lo perdimos y ahora a rezar: golpe duro para el Millonario

 


La Academia arrancó ganándolo, River se lo dio vuelta en dos minutos como para ilusionarnos… y después, como siempre en este 2025 que nos está haciendo envejecer de golpe, nos lo empataron y nos clavaron el mazazo final en la última jugada. Sí, otra vez: última jugada. River quedó más complicado que Armani atajando un penal sin guantes en su pelea por entrar a la Libertadores 2026.

Fue un partido de esos que te suben la presión. Racing ganó 3-2 en el Cilindro y se metió en cuartos del Clausura. Los hinchas académicos hablan de partidazo; para nosotros fue un “no me hablen por 48 horas”. Más de 45 mil personas en Avellaneda, tremendo clima… lástima que el final lo vimos con los ojos vidriosos.

Racing pegó primero con un cabezazo de Solari. Todo normal: nos madrugaron. Pero River reaccionó como equipo grande, como para recordarnos que todavía tenemos corazón. Driussi armaron una linda pared, Subiabre la empujó y 1-1. Y dos minutos después, Juanfer dijo “vengan conmigo” y con un tiro de esos que solo él ve, lo dio vuelta. 2-1 y a soñar. Pero claro, soñar cuesta caro.

El equipo de Costas se vino con todo, y a los 15 del final, un remate de Adrián Fernández rebotó en Martínez Quarta y terminó adentro. Mala leche, mala suerte, y mala defensa también. Y cuando ya estábamos haciendo cuentas para el suplementario, llegó el cachetazo final: un revuelo en el área, un rebote perdido, un despeje que nunca llegó, y Martirena empujándola. 3-2. Golpe al alma.

La derrota dejó a River más que complicado para entrar a la Libertadores 2026. Ahora, para colmo, dependemos de que Boca, Argentinos o Lanús salgan campeones. Sí, leíste bien: tenemos que hinchar por Boca. Esto ya es demasiado.

Racing sigue en cuartos y espera por Lanús o Tigre, soñando despierto. Nosotros, mientras tanto, otra vez mirando el calendario, la tabla, la calculadora y el cielo. Porque ser de River es hermoso… pero qué manera de hacernos sufrir.