Un hombre de 29 años seguirá tras las rejas: fue imputado por tentativa de femicidio y la Justicia le dictó prisión preventiva. El infierno que desató en Villa Rosas todavía estremece al barrio.
Todo ocurrió el 25 de octubre, a las 3 de la madrugada, cuando la policía llegó a una vivienda del barrio Villa Rosas, zona Villa Rosas, Salta, tras un llamado desesperado por una feroz discusión de pareja y un incendio en pleno avance. La casa, según los informes oficiales, era un punto caliente conocido por conflictos: allí solían parar personas en situación de calle, con adicciones y brotes violentos, lo que generaba disturbios a toda hora.
Cuando los agentes arribaron, encontraron al sospechoso junto a otro hombre afuera del inmueble. Desde el fondo, una columna de humo negro delataba el caos. Con total frialdad, el acusado dijo: “Se está quemando una pieza atrás”. Minutos después, bomberos voluntarios y efectivos lograron apagar las llamas, pero ya era tarde: la tragedia recién comenzaba a revelarse.
Horas más tarde, la conmoción explotó: las autoridades supieron que una mujer que también vivía en la casa había sido trasladada de urgencia al Hospital San Bernardo. Desde la cama del terror, la víctima alcanzó a relatar que el imputado arrojó dos colchones en llamas a la habitación donde ella dormía. No tuvo escapatoria. Quedó atrapada entre el fuego y el humo. Resultado: quemaduras en casi todo su cuerpo.
Los médicos confirmaron el cuadro devastador: entre el 60% y 70% del cuerpo afectado, con lesiones en rostro, tórax, abdomen, brazos y piernas. Llegó al hospital en estado crítico: la intubaron y la conectaron a asistencia respiratoria mecánica para salvarle la vida.
El sospechoso fue detenido el 26 de octubre, en la misma madrugada, cuando se presentó en el domicilio, que ya estaba bajo custodia con consigna policial permanente.
En la audiencia flexible y multipropósito, la jueza de Garantías no dudó: ordenó que el hombre continúe detenido con prisión preventiva. También dispuso que la Alcaidía General 1 le brinde tratamiento psicológico obligatorio para frenar impulsos violentos, y que sea incorporado de inmediato a Programas contra adicciones a sustancias y alcohol, en línea con su propio reconocimiento de consumo problemático.
La causa avanza. La víctima lucha por su vida. Y el barrio, todavía, no duerme. El fuego dejó marcas que no se apagan.
