Un ex-cuñado, adicto a las drogas según la víctima, perforó el omóplato de una joven y huyó como si nada tras dejarla tirada en un centro de salud. El agresor aceptó su culpa en un juicio abreviado del Plan de Oralidad y seguirá tras las rejas en la Unidad Carcelaria 1. Un episodio que volvió a encender el debate sobre violencia intrafamiliar, consumo problemático y la fragilidad de los entornos que no llegan a tiempo.
La sentencia llegó por la vía rápida del juicio abreviado, sellado en una audiencia flexible del Plan de Oralidad. La jueza Mónica Mukdsi no dudó: ordenó que el agresor siguiera detenido, y así fue. Hoy continúa alojado en la Unidad Carcelaria 1, bajo llave y sin chances de mirar el sol desde la vereda.
El horror se desató el 8 de abril de este año, cuando el 911 encendió la sirena interna de la Subcomisaría Villa El Sol: en el Centro de Salud 7 había ingresado una joven herida de gravedad. Un arma blanca había hecho diana en su espalda, más precisamente en el omóplato izquierdo, dejando un tajo profundo digno de película de terror… pero sin ficción de por medio.
